La mayoría de las empresas sabe cuánto factura por venta. Muy pocas saben cuánto vale realmente un cliente.
Y esa diferencia cambia todo: cuánto podés pagar por conseguir un cliente nuevo, qué canales conviene escalar y qué clientes merecen más atención.
Esa respuesta la da una métrica: el LTV.
El LTV (Lifetime Value o Customer Lifetime Value, también llamado CLV) es el valor total que un cliente genera para tu empresa durante toda la relación comercial.
No mide una venta. Mide la suma de todas las compras, renovaciones o abonos que ese cliente realiza mientras sigue siendo cliente.
Por ejemplo, si un cliente paga un abono mensual de $100.000 y se queda en promedio 18 meses, su valor de vida en ingresos es de $1.800.000.
El LTV responde una pregunta clave para cualquier estrategia de marketing de resultados:
¿Cuánto puedo invertir para conseguir un cliente sin perder plata?
Si no conocés el LTV, es probable que estés cometiendo uno de estos dos errores:
Hay fórmulas más complejas, pero para la mayoría de las pymes y empresas de servicios alcanza con esta:
LTV = Ticket promedio × Frecuencia de compra × Tiempo de permanencia
Dividí la facturación de un período por la cantidad de compras de ese período.
Cuántas veces compra un cliente en promedio por año (o por mes, si tu negocio es de recompra rápida).
Cuántos años (o meses) sigue comprando un cliente antes de dejar de hacerlo. En negocios de suscripción se puede estimar como 1 ÷ tasa de cancelación (churn).
LTV = 80.000 × 4 × 3 = $960.000
El cálculo anterior mide ingresos. Pero para tomar decisiones de inversión conviene usar el LTV de margen bruto:
LTV de margen = LTV × Margen bruto (%)
Si en el ejemplo anterior tu margen es del 40%, el valor real que deja un cliente es $384.000. Ese es el número contra el que tenés que comparar lo que pagás por adquirirlo.
El LTV cobra sentido cuando lo comparás con el CAC (Costo de Adquisición de Clientes).
No es una regla fija: depende del margen, del flujo de caja y de cuánto tardás en recuperar la inversión. Pero sirve como brújula.
El LTV es la métrica que te dice cuánto vale de verdad cada cliente. Combinado con el CAC, te permite decidir con datos cuánto invertir, qué canales escalar y qué clientes priorizar.
En Vector X ayudamos a las empresas a conectar marketing y ventas para medir LTV, CAC y ROAS reales, y a invertir donde el crecimiento es rentable.
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